Joe Cocker, un hombre que no se sentía cómodo fuera de casa


La vida de una estrella del rock exige muchos sacrificios que las personas que no pertenecen al medio no pueden ver pero que son completamente reales. Para empezar tienes que separarte de tus seres queridos puesto que los discos se promocionan con conciertos y estos últimos son posibles gracias a las giras que incluso pueden a hacerse fuera de las fronteras del país de origen de los integrantes de la banda. No es una tarea sencilla. Esta semana merece la pena que conozcas un poco más sobre la vida de uno de los hombres más encantadores de la industria de la música.

Joe Cocker nació en una numerosa familia, era el hermano menor y por ese motivo casi nada de lo que hacía era relevante para sus padres. Joe se percató de eso y comenzó a trabajar en atraer la atención de los mismos desde la escuela donde solía ser castigado.

Ya siendo un joven se dio cuenta de que no merecía la pena dedicarse exclusivamente a romper las normas sino que también era útil dedicarle tiempo a las cosas que de verdad apasionaban. Pronto se dio cuenta que lo suyo era la música y después de eso nadie lo pudo detener.

Con los años se convirtió en una gran estrella pero odiaba separarse de sus seres queridos. Se dice que en múltiples ocasiones llegó a suspender giras de conciertos solamente para pasar más tiempo con ellos. Joe era más hogareño que cualquiera de sus compañeros y eso era encantador.

Lamentablemente nunca pudo luchar en contra de su adicción al cigarrillo y por esa razón desarrolló cáncer de pulmón. Esta enfermedad terminaría por cobrarle la vida en el año 2014. Antes de morir pidió que no le enviaran flores sino que hicieran donaciones a su fundación destinada a ayudar a los jóvenes.