LA EPIFANIA QUE TUVO AXL ROSE GRACIAS A JIM MORRISON.


Con respecto a sus influencias, Rose siempre se sintió atraído por artistas que denotaban un espíritu libre y dejaban una estela a su paso, tales como de Freddie Mercury o Elvis Presley, y personalidades históricas como Martin Luther King o John Lennon, quienes exploraron un costado más político; trasgresores de pensamientos revolucionarios y pacifistas, también merece la pena destacar a Jim Morrison entre los más existencialistas y filosóficos.

En 1989, Guns N’ Roses entró al estudio de grabación para comenzar la producción de su próximo LP, pero Rose se sentía extremadamente vulnerable: no sólo por atravesar una crisis con su esposa Erin Everly, sino porque los traumas de su infancia estaban acosándolo y lo obligaban a un estricto tratamiento de extenuantes sesiones de terapia. Pensó que escaparse a París lo ayudaría y no olvidó incluir en su bolso de viaje un libro cuyo autor era Danny Sugerman titulado: “No One Here Gets Out Alive”, traducido como “Nadie sale vivo de aquí”. Relataba la vida y obra de Jim Morrison, y acabó siendo una lectura que se tornó fundamental en su percepción de lo que se supone ser una estrella de rock. Axl Rose veía reflejada su relación con su mujer en la del vocalista de The Doors y Pamela Courson.

Tras su llegada, pidió que un chófer lo condujera al cementerio de Pére Lachaise para visitar la tumba del líder de The Doors. Una vez frente a su lápida, se conmovió al ver aquel busto de piedra, casi deteriorado por las condiciones climáticas y el paso del tiempo. Axl se tomó unos minutos para meditar y recorrer con la vista las inscripciones póstumas a su muerte en diversos idiomas. Así fue como comprendió realmente de lo que se trata ser un artista de rock, logrando diferenciar el sentido erróneo mediante el cual se perfilaban las leyendas, guiados por mitos como “vivir rápido hasta quemarte”. En aquel frío cementerio tuvo una valiosa revelación. No se inmoló en su altar, no asumió el cuento del dinero y la fama, y no se desangró para ser eterno; la música era su salvación, por lo que tomó la decisión de vivir dictando sus propias reglas. No era necesario morir por el rock ‘n’ roll.

Fuente: mariskalrock.com